Alerta en la Región por el moscardón caza abejas que amenaza la producción apícola

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“Si la abeja desapareciera del planeta, al hombre sólo le quedarían 4 años de vida”, es una frase que resuena con frecuencia y se le atribuye al físico Albert Einstein. ¿Por qué sucedería eso? Simple, porque los cultivos de alimentos no tendrían quien los polinizara y no habría plantas, ni animales, ni hombres. Por estos días, los apicultores están en alerta por la presencia de un depredador que mantiene en vilo al sector.

El incremento del número de moscardones ha afectado seriamente a la producción apícola argentina, particularmente a las provincias de Buenos Aires, Entre Ríos, Santa Fe, Córdoba y La Pampa que concentran el 90% de las colmenas del país. Este insecto además de afectar a la industria apícola perturba a la producción agrícola, en aquellos cultivos que requieren el uso extensivo de abejas en la polinización, bajando la producción de frutos y semillas. Baires Centro entrevistó a dos productores apícolas que detallaron la situación que están atravesando y que se ven afectados por la presencia del moscardón cazador de abejas en los campos donde hay colmenas.

Darío Odera es un productor apícola de Los Toldos que también tiene colmenas en la ciudad Las Flores, y explicó que “el moscardón ya hace unos años que apareció y siempre aparece en épocas de sequías, pareciera que cuando la primavera viene lluviosa no tenemos ese problema o por lo menos no nos damos cuenta pero con la sequía a la abeja se le complica ir a las flores porque no tienen néctar y aparte de eso tiene que estar luchando contra el moscardón”.

Al respecto de su experiencia con estos insectos depredadores, aseguró que “antes los veíamos en las colmenas en medio del apiario, las cazaba y las abejas no salían de la piquera del miedo, era increíble ver eso. Hoy no se ve eso en las colmenas, hay colegas que los han visto a los moscardones en el girasol y en el maíz porque es un cazador y a las abejas las agarran de pasada”. Sin embargo advirtió que esto igual afecta la producción porque “ya con ver las colmenas te das cuenta que algo está pasando porque hay floración y la abeja no sale”.

En ese sentido, contó que “hay una hora en la que dicen que la abeja sale un poco más porque los moscardones cazan a cierto horario hasta que se llenan y la abeja sale en esos horarios a trabajar y esa es la poca miel que juntamos”.

En relación a la situación en la Región, el productor apícola comentó que “hablo con colegas de Saladillo, de Luján y están en esta misma situación y para el lado de Capital Federal se ven aún más”.

Sobre el origen del depredador, sostuvo que “apareció cuando comenzó a hacerse intensiva la siembra directa porque antes la gente de campo araba, entonces la gaviota se comía las larvas y como hoy el campo se maneja con siembra directa, este bicho ha crecido en cantidad y hasta pone los huevos en los alambrados, ya tiene esa defensa”.

Odera  mostró su preocupación al expresar que “te da mucha impotencia porque no se sabe cómo combatirlos. Hay apicultores de La Plata que están estudiando al moscardón porque ha habido años que en las colmenas se veían más moscardones que abejas”. Asimismo, agregó que “hay productores que han intentado combatirlos con kerosene en los alambres” pero se lamentó que “no hay nada para hacer porque todo lo que uses para combatir a ese bicho también mata a la abeja, entonces tiene esa defensa”.

“Es muy difícil combatirlos y por eso la única esperanza que tenemos cuando llega esta época es que caiga un buen chaparrón porque cuando llega la lluvia desaparecen”, manifestó y cerró explicando que “el problema ahora no es que comen la abeja sino que la abeja no sale a trabajar por el miedo al moscardón”.

Otra voz

Mariela Coronel es apicultora desde hace 35 años en 25 de Mayo y también habló con Baires Centro para dar su mirada acerca de la actualidad que vive la producción apícola ante la presencia del moscardón cazador de abejas en la que coincidió con su colega Odera.

“Este depredador aparece desde mediados de diciembre hasta marzo, su accionar se produce en tiempos de sequía como la que estamos atravesando y en los días de intenso calor y atrapa a las abejas en pleno vuelo, matándolas con un estilete que llevan oculto en su trompa. Una vez que mata a la abeja, la lleva a una rama, le clava el estilete y la succiona hasta dejarla seca”, detalló y agregó que “esto ocasiona una gran despoblación en la colmena, produciendo un gran desequilibrio, por lo tanto menos producción de miel y sus derivados”. Además, mencionó que genera dificultades para los productores agropecuarios por el trabajo que la abeja hace en la polinización de cultivos.

La productora apícola también explicó que “el moscardón después de aparearse deposita sus huevos en los alambrados de las colmenas que con la acción del viento caen al suelo enterrándose, hibernan y luego aparecen en la primavera siguiente”.

En consonancia con su colega, afirmó que “todavía no se ha encontrado solución a esta problemática, antes se controlaba más porque se araba la tierra y los pájaros se comían las larvas blancas que tenían los huevos del moscardón pero ahora con el uso de la siembra directa nacen más moscardones y no se encontró la manera de combatirlos”.

A la situación actual en la apicultura producto de la sequía y altas temperaturas, se suma la acción de este depredador que resiste de mejor modo los cambios ambientales y a la vez es muy eficiente en sus capturas. Las abejas se estresan, y cuando eso pasa se vuelven más sensibles a las enfermedades producidas por bacterias y hongos. Si bien hay estudios avanzados en cuanto al ciclo de vida del moscardón, aún resta encontrar la manera de minimizar sus efectos negativos para la producción apícola.

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