Especialistas advierten sobre un posible nuevo brote de dengue: ¡a cuidarse!

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Expertos explicaron que debido al cambio climático, el área afectada por el mosquito vector es cada vez más amplia. Los aumentos de casos suelen producirse cada 3 a 5 años. El último en Argentina fue en 2019-2020.

En el marco del Día Internacional contra el Dengue que se conmemora cada 26 de agosto, los especialistas subrayan la importancia de implementar una estrategia integral de educación y comunicación pensada en la prevención como así también de capacitación del personal sanitario para evitar hospitalizaciones.

El cambio climático, la alta densidad poblacional en áreas urbanas, las migraciones, el aumento de la frecuencia en los viajes, el incremento de la pobreza y las precarias condiciones de vida constituyen los factores más importantes para el desarrollo y persistencia de la enfermedad del dengue, una afección que se extiende a zonas donde antes no estaba y que en la región de las Américas pone en riesgo a unos 500 millones de personas.

De acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud (OPS), el número de casos de dengue en las Américas se ha incrementado en las últimas cuatro décadas, pasando de 1,5 millones de casos acumulados en la década del ‘80, a 16,2 millones en la década del 2010-2019. En 2019, señaló la organización, se registraron un poco más de 3,1 millones de casos, 28 mil graves, y 1.534 muertes, consigna Infobae.

Según sostienen los especialistas, en muchos países, en función de los factores involucrados, el dengue podría llegar a convertirse en endémico y, por esto, hacen hincapié en la necesidad de fortalecer la vigilancia epidemiológica además de controlar la sanidad de los ambientes en general y los microambientes de las personas en particular.

“Si observamos el patrón de distribución del dengue con el aumento de la incidencia en los últimos años, la extensión a otras zonas donde antes no estaba, sumado a las modificaciones en el clima y las condiciones sociales y económicas desfavorables, es muy probable que, en el futuro, vayamos teniendo más áreas con personas que presenten la enfermedad y un mayor número de casos”, advirtió el doctor Pablo Bonvehí, infectólogo, miembro del Grupo Técnico Asesor de Enfermedades Prevenibles por Vacunación (TAG, por su sigla en inglés) de la OPS y Jefe de Infectología del Hospital Universitario CEMIC.

El dengue es una enfermedad viral transmitida por un mosquito del grupo aedes, más precisamente el Aedes aegypti y, en menor medida, el Aedes albopicus. Existen 4 serotipos distintos de dengue (DENV-1, DENV-2, DENV-3 y DEN-V 4), con lo cual una persona puede infectarse por cada uno de estos. El estar infectado por alguno de los serotipos no sólo no protege al individuo contra los restantes, sino que presenta mayor riesgo de sufrir una forma grave ante la infección por otro serotipo. No existe hasta el momento ningún medicamento específico para tratar el dengue.

“En la región de las Américas, el pico más grande se dio en 2019 y los países más afectados fueron los de clima más tropical, esto es Centroamérica: México, Costa Rica, Honduras, Nicaragua, Belice, también Venezuela, Colombia, Paraguay, Bolivia y Brasil este último siempre con la mayor cantidad de casos. Son países que habitualmente tienen mucha carga de enfermedad y, a partir de ese brote de 2019, en la Argentina comenzaron a aumentar los casos hacia fines de ese año, y el pico mayor se produjo en 2020, coincidiendo con el inicio de la pandemia de COVID-19″, sostuvo la doctora Analía Urueña, médica infectóloga y Directora del Centro de Estudios para la Prevención y Control de Enfermedades Transmisibles (CEPyCET) de la Universidad Isalud.

“Los casos febriles que teníamos –continuó- prácticamente eran todos casos de dengue, esto complicó mucho la situación, fue un año particular, no solo porque fue el de mayor cantidad de casos de dengue, sino porque se agravó debido a que, por un lado, las personas no querían acercarse a consultar por miedo al COVID, y por otro lado teníamos mucho personal de salud reasignado a la contingencia de la pandemia”.

Para ambos especialistas, la educación y la comunicación son claves para que la población identifique cuáles son los mejores métodos de prevenir el desarrollo del mosquito: el descacharreo y evitar que se junte agua durante todo el año, ya que en el invierno las larvas perduran y luego pueden ser mosquitos transmisores del virus. Las personas y también las autoridades municipales deben evitar la acumulación de basura y favorecer el acceso al agua potable, fomentar el uso de repelentes y mosquiteros y cambiar periódicamente bebederos de animales.

Según detalló Bonvehí, los brotes de dengue no se dan todos los años, ya que la epidemiología es cambiante. En general, se producen brotes cada 3 ó 5 años. “En Argentina las zonas más afectadas hasta hace algunos años eran el NEA (Misiones, Formosa, Chaco y Corrientes) y algunas provincias del Noroeste, sobre todo la zona de Orán en Salta. No obstante, hemos visto en los últimos dos brotes 2015-2016 y 2019-2020 que esto se ha ido desplazando hacia la zona Centro del país; tuvimos brotes en provincias como Córdoba, Santa Fe y en el Área Metropolitana de Buenos Aires también, originados por la mayor densidad poblacional y el cambio climático, entre otros factores. Es decir que el dengue está extendiéndose en el mundo y también en nuestro país; por esto, tenemos un elevado porcentaje de personas que están en riesgo o que ya se han infectado y están en riesgo de un segundo episodio que puede llegar a ser más grave”, informó.

La enfermedad del dengue se presenta con un cuadro febril agudo e inespecífico, se llama así porque es un cuadro de menos de 7 días de duración, sin síntomas respiratorios. A estos signos, suele agregarse habitualmente dolor de cabeza intenso, dolor detrás de los ojos, dolor muscular y en las articulaciones y a veces diarrea o vómitos; también en ocasiones aparece una erupción en la piel.

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