Por Mariana Massa, de la Redacción de Baires Centro.
Con apenas 23 años, la veinticinqueña May Hafford viene construyendo un proyecto musical con identidad propia. Escribe, produce e interpreta sus canciones, combina composiciones en español e inglés y apuesta por un pop independiente alejado de las tendencias del momento. Aunque sus oyentes y público más fiel se encuentra en distintas provincias e incluso en otros países, en las últimas semanas comenzó a darse a conocer en su ciudad natal, 25 de Mayo, con presentaciones al aire libre en la Plaza Mitre que anuncia a través de sus redes sociales, ya que dependen de las condiciones climáticas.
En diálogo exclusivo con Baires Centro, la artista habló sobre sus comienzos, el proceso creativo, los desafíos de desarrollar una carrera independiente y los proyectos que tiene por delante.
MM: Para quienes todavía no conocen tu proyecto, ¿quién es May Hafford y cómo nació este camino en la música?
MH: Siempre me gustó la música, a pesar de que no vengo de una familia de músicos ni de personas artísticas en ningún sentido. Tampoco crecí rodeada de instrumentos ni de nada parecido. Simplemente fui una entusiasta, y mis padres siempre fomentaron ese hobby.
Toco el piano de oído desde los 4 o 5 años y siempre me gustó cantar. Escribir canciones era, en ese momento, un juego que fue evolucionando con el tiempo.
Empecé a tomármelo en serio a partir de los 16, cuando aprendí producción musical. Al principio, bajo el seudónimo Cuando Llueve En Alaska y, más adelante, sentando cabeza con May Hafford.
Hago música pop independiente con mucho teclado.
MM: Escribís y producís todas tus canciones, ¿qué significa para vos tener el control de todo el proceso creativo?
MH: Creo que me permite ser lo más auténtica posible. Muchos de los artistas que admiro también producen. No hay una manera correcta o incorrecta de mezclar; es un proceso muy creativo que refleja la personalidad del artista. Me gusta cuando las canciones tienen un sonido 100% propio.
MM: Comenzaste componiendo en español y luego también en inglés. ¿Qué te llevó a dar ese paso y qué cambia cuando escribís en otro idioma?
MH: Mi música y mis bandas favoritas son internacionales. Creo que se me nota la influencia.
Empecé a probar y me resultó muy cómodo el idioma. Cantar en castellano es más divertido, pero prefiero escribir en inglés. La estructura del lenguaje es mucho más simple en comparación. Tiene palabras más cortas y menos tiempos verbales. También hay un montón de adjetivos lindos que no tienen traducción. A veces una oración corta en inglés puede tener más carga emocional que una estrofa entera en español. Está bueno para canciones más vulnerables.
Es más desafiante escribir en español argentino, porque tiene un tono muy informal y casual. Hay que buscarle más la vuelta para que se note tu impronta y no caer en las expresiones o palabras de siempre: la luna, el sol y las estrellas porque te amo y tus ojos, bla, bla. Aun así, prefiero nuestro idioma para cantar. Tiene mucha más alma y polenta. El sonido del inglés es muy elegante.
MM: Tus canciones transmiten una búsqueda muy personal y emocional. ¿de dónde nacen generalmente: de experiencias propias, de la imaginación o de una mezcla de ambas?
MH: Yo creo que lo más importante, como compositor, es ser sincero. Es raro que, cuanto más personal y detallada es una canción, a más gente le resuena. No creo en escribir una letra a propósito para que la gente se sienta identificada. Incluso si alguna de mis letras está enmarcada como ficción, habla sobre mí. Del mismo modo que una novela no habla del protagonista, sino del novelista. Siempre, sin querer, se termina retratando una experiencia personal.
En mi caso, también escribo mucho sobre mis sueños. No hablo del sentido abstracto de la palabra, sino de cuando me voy a dormir.
La gracia de todo esto es nunca terminar de aclarar qué canciones son «ficción» y cuáles cuentan eventos concretos de mi vida.
MM: Te definís como una persona introvertida, ¿cómo convivís con una industria en la que muchas veces, además de hacer música, hay que estar permanentemente frente al público?
MH: En lo cotidiano sigo siendo una persona introvertida y relativamente tímida. Soy bastante corta para charlar y hablo muy bajito. He mejorado con la madurez que te da la edad, supongo, pero aun así no se puede borrar cómo fue uno de chico.
A pesar de eso, me siento muy cómoda en el escenario porque fui bailarina. No tiene mucho que ver con cantar, pero la exposición es la misma. Cuando era más chica, me daba terror la idea de salir a tocar. No por el escenario ni por no sentirme capaz, sino por cantar mis propias canciones. Me sentía demasiado expuesta con mis letras.
Con los años me hice redes sociales, me acostumbré a publicar música y se me pasó. Aunque comparto cosas muy personales, en el escenario soy un personaje. Y en redes, de algún modo, también. No es ser falsa; simplemente es presentarse desde una determinada postura. De ese modo puedo equilibrar ser introvertida y exponerme públicamente.
MM: Elegiste construir un camino propio, sin seguir necesariamente las tendencias del momento, ¿alguna vez sentiste la presión de modificar tu propuesta para llegar a un público más amplio?
MH: Nunca sentí que necesitara modificar el corazón del proyecto, digamos: mi sonido característico, mi manera de vestir, etc. Pero a veces hay que ser inteligente, adaptarse al mundo y aprovechar los recursos que hay disponibles.
Lo que más me interesó perfeccionar en estos años es ser concisa. No me gusta cuando las canciones parecen un jingle de radio, pero tampoco es muy rentable hacer temas de ocho minutos, como se hacía antes. A mí me encantan muchas canciones largas y las consumo, pero hoy en día sería un formato mucho más difícil de descubrir para la gente. En ese sentido sí me fui adaptando. Uno aprende de los errores y va perfeccionando la composición. Después de algún hit y un contrato, subiré alguna sinfonía, una ópera o cualquier locura que se me ocurra.
También me tuve que acostumbrar al contenido vertical. Es muy difícil llevar a la gente a YouTube o lograr que escuche la canción completa. En los tiempos modernos hay que ser muy intencional y breve. Parece que ya nadie tiene cinco minutos.
MM: ¿Creés que hoy la música se consume de una manera diferente, donde muchas veces pesa más lo visual que la experiencia de escuchar una canción?
MH: Ahora pesa mucho la apariencia. Sería casi imposible que, en 2026, un artista se haga famoso simplemente por su música, sin una identidad visual que lo respalde. La marca es importantísima para quedarte grabado en la retina de la gente, que nunca tiene cinco minutos.
Antes esto no era tan así. Si ves a Phil Collins en la época de Genesis, sin saber quién es, lo confundís tranquilamente con el colectivero de la línea 41 o con un integrante de Los Palmeras. Con ese look y todo, fue uno de los grandes de su época. La música era la que hablaba por él.
MM: ¿Cuál fue el mayor desafío que encontraste al desarrollar un proyecto independiente?
MH: Sinceramente, lo caro que es todo. Incluso para mí, que no pago un estudio de grabación y hago mis propios videos. Si no salí a tocar antes, fue porque nunca terminaba de comprarme los equipos.
Empecé a trabajar cuando tenía 13 años, editando videos y haciendo cosas de diseño gráfico. Gracias a eso me compré mi teclado y las primeras cosas esenciales. Ahora sigo trabajando en el área del diseño, sin título, porque siempre me di maña.
La verdad es que con May Hafford no me dura mucho lo que cobro, pero lo considero una inversión.
MM: Si pudieras volver a encontrarte con aquella niña de 25 de Mayo que soñaba con dedicarse a la música, ¿qué consejo le darías?
MH: Cuando recién empezaba, me decepcionaba mucho la escena musical del país y me preocupaba que nadie se interesara por mi estilo musical. Me refiero a los productores, más que al público, porque, en realidad, hay público para todo; sólo hay que llegarle a la gente correcta.
El consejo sería darle menos entidad al asunto. Si hubiera sabido las oportunidades que se iban a presentar más adelante, hubiera estado más relajada y hubiera enfocado la energía en escribir y perfeccionarme. Desperté el interés de algunas personas importantes y, si bien hasta ahora nada se concretó, tengo la sensación de que es cuestión de tiempo. Un proyecto orientado a una audiencia bilingüe es muy rentable.
MM: ¿Entonces en qué proyectos estás trabajando actualmente y qué se viene para May Hafford en los próximos meses?
MH: En cuanto a lanzamientos, este año me gustaría sacar más música en español. Mi idea es publicar un EP (álbum corto) para sumar algo nuevo al portafolio. Como todo es muy espontáneo, si llego, se puede extender a un álbum. El nombre del proyecto es igual que el título de una de las canciones: Hablando Castellano.
También voy a ir publicando, de a poco, los covers nuevos que estoy tocando en la plaza. Ya tengo subidos tres discos de covers; estos formarían el cuarto.
Todo esto seguro lo puedan escuchar completo más a fin de año, pero voy a ir sacando sencillos constantemente y subiendo actualizaciones a mi blog. Estoy en cualquier plataforma de música que usen.
A los que les interese spoilearse y escuchar todo lo nuevo antes de que salga, los invito a verme en vivo en la plaza Mitre.
MM: Para cerrar, ¿qué mensaje te gustaría dejarles a los vecinos de 25 de Mayo que van a conocer o reencontrarse con vos como artista a través de Baires Centro?
MH: A pesar de que hago música hace años, 25 no me conocía. Es probable que muchos me hayan escuchado por la radio alguna vez, sin saber quién soy. Mis oyentes más fieles, hasta ahora, fueron de otras provincias o países. Soy muy reservada y mi círculo en 25 es pequeño.
Estuvo buenísimo salir a tocar a la plaza y presentarme formalmente. Fue muy divertido la primera vez: ver la cara de desconcierto de la gente y que se acercaran a preguntar: «¿De dónde sos?». En Buenos Aires o en otros lados es muy común cantar en la calle; me resulta raro que acá, al menos yo, nunca lo vi.
Me parece que, en un fin de semana, me empezó a seguir todo el pueblo de repente. Estoy muy agradecida por la repercusión de mis videos, por la cantidad de mensajes que recibí y porque se hayan acercado algunas personas a saludarme después del show. Para mí fue totalmente inesperado; pensé que nadie se iba a enterar.
Mi intención siempre fue hacer algo diferente. Me parece que hago un pop bastante universal, para todos los gustos. Por ahora, los invito a verme en mis conciertos en la plaza; voy anunciando cada presentación a través de mi cuenta de Instagram, ya que dependen del clima. Más adelante, espero poder encontrarnos en algún evento.
También agradezco a Baires Centro por el interés y la difusión.




