La interna en el oficialismo volvió a quedar expuesta tras la apertura de sesiones ordinarias en el Congreso y sumó un nuevo capítulo con una frase contundente de la Vicepresidenta Victoria Villarruel: “Quieren mi renuncia, pero no se les va a dar”.
El mensaje fue una respuesta a través de su cuenta de X horas después de la Asamblea Legislativa encabezada por el Presidente Javier Milei, en un contexto atravesado por gestos de frialdad y especulaciones sobre el vínculo entre ambos. Durante la ceremonia de apertura del período legislativo, el saludo protocolar entre el mandatario y su vice fue breve y distante, una imagen que rápidamente se viralizó y alimentó versiones sobre tensiones internas.
En su publicación, Villarruel fue aún más explícita: aseguró que algunos sectores buscan forzar su salida y ratificó que continuará en el cargo hasta el final del mandato constitucional en diciembre de 2027. Sin dar nombres, el mensaje fue interpretado como una respuesta a cuestionamientos provenientes tanto del entorno presidencial como de sectores del propio espacio libertario.
Las diferencias entre la Casa Rosada y la Vicepresidencia no son nuevas. En los últimos meses hubo posturas distintas en temas sensibles de la agenda política y un marcado distanciamiento en la dinámica pública. La apertura de sesiones, que debía mostrar unidad institucional, terminó dejando más interrogantes que certezas.
Con su declaración, Villarruel no sólo rechazó cualquier intento de desplazamiento, sino que dejó claro que está dispuesta a sostener su posición dentro del esquema de poder. En un año legislativo clave para el Gobierno, la interna oficialista vuelve a ocupar un lugar central en la escena política.
